España es uno de los países más vulnerables de
Europa en términos socioeconómicos. Argentina, uno de los que tiene mejores
indicadores sociales en América Latina. Una comparación entre ambas naciones
puede resultar muy esclarecedora de las enormes diferencias que hay entre las
dos regiones al momento de calcular los niveles de pobreza.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE),
en España es pobre el 22,2% de la población. El Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos (Indec), de Argentina, dejó de medir este dato en 2013,
pero la presidente Cristina Kirchner aseguró esta semana en un discurso ante la
FAO que estaba por debajo del 5 por ciento.
¿Cómo se calcula la pobreza en Argentina? Primero
se establece el valor de una Canasta Básica de Alimentos (CBA), que estima el
ingreso mensual que debe alcanzar una persona para cubrir sus necesidades
alimenticias. La CBA marca la línea de indigencia, y a partir de ella se
elabora la Canasta Básica Total (CBT), que incluye todos los bienes y servicios
que una persona necesita consumir para no ser pobre.
En diciembre de 2013, la CBT era de 577 pesos, que
al inaccesible tipo de cambio oficial representa 64 dólares. Como la inflación
medida por el Indec fue del 23,9% en 2014, el valor de la CBT y de la línea de
pobreza (LP) actualizado para diciembre de ese año sería de 715 pesos (79 USD).
Siguiendo este criterio, el nivel de pobreza
oficial estaría efectivamente en el orden del 5%, o por debajo, ya que la media
de ingresos del primer decil poblacional (el 10% más pobre) es de 893 pesos (99
USD).
¿Cómo es el cálculo en España? En vez de establecer
el valor de una canasta, el INE -al igual que el resto de los organismos
estadísticos europeos- dice que está en riesgo de pobreza toda persona que gane
menos del 60% de la mediana de ingresos de la población. Es decir, de lo que
gana la persona que está exactamente en el medio de la escala distributiva.
La mediana en España es de 1.105 euros mensuales
(1.245 USD), de modo que la primera mitad del país tiene una renta inferior, y
la otra mitad, una renta superior. La LP es entonces de 663 euros (746 dólares).
En términos absolutos, la LP de España es diez
veces más alta que la de Argentina (746 dólares frente a 79), lo que de por sí
podría explicar por qué hay tantos pobres más. Aunque es cierto que el costo de
vida no es equivalente.
¿Qué pasaría si en Argentina se calculara con el
mismo método que en España? La mediana de ingresos en Argentina ronda los 5.000
pesos (553 USD), según datos del Indec para el cuarto trimestre de 2014. De
modo queel umbral de pobreza sería de 3.000 pesos (332 USD), que es el 60% de
5.000.
Considerando que el ingreso promedio del tercer
decil poblacional es de 2.950 pesos, se puede inferir que sería pobre entre el
25 y el 30 por ciento de la población argentina. Es decir, cinco o seis veces
más de lo que dijo Cristina Kirchner, y bastante más que en la España de la
crisis.
Errores y
trampas para calcular la pobreza
Existen muchas maneras de medir. Cada una tiene
distintos fundamentos, e incluso puede perseguir objetivos específicos
diferentes.
"Hay tres tradiciones metodológicas: los
estudios de pobreza objetiva, relativa y subjetiva. En la primera, se suelen
inscribir las estadísticas oficiales del mundo en desarrollo. Cuenta con un
gran abanico de técnicas. Entre las más populares se encuentran la Canasta de
Satisfacción de Necesidades Básicas, el Índice de Necesidades Básicas
Insatisfechas, el Método Integrado, y el dólar PPA (paridades de poder
adquisitivo) por persona al día", explica aInfobae el sociólogo chileno
Mauricio Rosenbluth, director ejecutivo de la Fundación Superación de la
Pobreza.
"La tradición relativa -continúa-, encuentra
amplio despliegue en los países europeos y de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). También existen varias
alternativas, aunque muy similares en su construcción: la LP del 60% de la
mediana de ingresos (o del 50%, 30%, etc.) y la LP del 40% del promedio de
ingresos. Por último están los estudios de pobreza subjetivos, que también
construyen LP, pero basadas en las opiniones y percepciones de las personas
sobre el ingreso mínimo indispensable para la supervivencia. Estos últimos no
han sido considerados aún como parte de los métodos oficiales de
medición".
La mayoría de los organismos internacionales y de
los países latinoamericanos se inclinan por los métodos objetivos.
"El Banco Mundial (BM) usa una medición con
una LP estimada como el promedio de las LP de los países más pobres del mundo.
Así obtiene la LP de 1.25 dólares PPA. Pero, como esos países usan las LP que
el BM les recomienda, el fundamento se vuelve 'usamos las LP que usamos porque
las usamos', es decir sin fundamento", diceJulio Boltvinik, especialista
en el combate de la pobreza, doctor en Ciencias Sociales y profesor de El
Colegio de México, consultado por Infobae.
"El Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), utiliza un método multidimensional, que no incluye ingresos.
Usa ponderadores iguales para cada dimensión y utiliza umbrales muy bajos,
obteniendo niveles de pobreza inferiores a los del BM. Otra vez, carece de
fundamento. En algunos casos adoptó los umbrales usados para las metas del
milenio. Sin fundamento", agrega.
Algo común a los países de América Latina y a los
organismos internacionales es que utilizan parámetros muy bajos. Eso lleva a
considerar como "no pobres" a personas que en realidad están en una
situación de mucha vulnerabilidad.
"La Cepal -continúa Boltvinik- usa una LP que
es igual al costo de una canasta de alimentos crudos multiplicada por 2 en el
medio urbano y por 1.75 en el rural. A diferencia de los anteriores, al menos
se apoya en un elemento normativo:los requerimientos nutricionales de los seres
humanos y una relación empírica observada entre el gasto en alimentos y el
gasto en otros rubros. Tiene un fundamento en alimentación, pero en los otros
rubros confunde lo que es con lo que debe ser. Es un mal método, pero menos
malo que los anteriores".
Por distintos motivos, las estadísticas de la Cepal
y de muchos estados de la región terminan escondiendo el número real de pobres.
Una de las causas es el valor asignado a las canastas está desactualizado y en
algunos casos debería ser el doble. Pero hay razones bastante más
inconfesables.
"El método conlleva una asimetría, puesto que
la LP solamente aumenta con el índice de precios de alimentos. Como el mundo
vivió una época de inflación muy baja de los alimentos en las últimas dos
décadas del sigo XX y hasta 2006, la LP creció menos que la inflación. Pero
cuando los precios de los alimentos empezaron a subir más rápidamente que la
inflación general (a partir de 2007 o 2008), Cepal, tramposamente, cambió el
procedimiento para tomar en cuenta la inflación general. En síntesis, la
historia que nos cuenta de la evolución de la pobreza en América Latina es un
cuento de hadas", afirma Boltvinik.
En Europa y en los entes que nuclean a los países
más desarrollados, el criterio es mucho más exigente. Eso los puede llevar a
decir que es pobre gente que en América Latina sería considerada de clase
media. Al margen de esa particularidad, también hay muchas inconsistencias en
la manera que tienen de hacer el cálculo.
"La OCDE y la Unión Europea (UE) usan LP
relativistas, definidas como un porcentaje de la mediana del ingreso de los
hogares. Es un método relativista no normativo que produce la paradoja de que
la pobreza crece en el auge y decrece en las crisis. También produce el absurdo
de que países como Polonia tengan menos pobres que Francia o Alemania",
dice Boltvinik.
En resumen, Europa tiene algo positivo, que es un
criterio que establece un umbral más elevado. Pero lo hace a través de una
fórmula carente de fundamento, que ofrece resultados distorsionados.
El problema de la Cepal y de muchos países de
América Latina es que toman la decisión política de subestimar los niveles
reales de miseria, para embellecer la gestión de los gobiernos y de los propios
organismos. Pero tienen algo positivo: utilizan un mecanismo mucho más lógico
para medir. El desafío está en subir la vara y aplicarlo honestamente.
Los efectos
de las estadísticas públicas
"Por medio de mediciones de la pobreza
sistemáticas en el tiempo, los países suelen determinar la orientación y
magnitud de las acciones que deben llevar adelante para superarla. Les permiten
evaluar su efectividad y, eventualmente, los faculta para alterar o justificar
determinadas decisiones de política pública. Por lo tanto, la alternativa de
medición que se escoja no es una decisión baladí. Tiene consecuencias, ya que
nos obliga a fijar la mirada en algunos aspectos y no en otros, y suele sesgar
la acción del Estado en alguna dirección particular", explica Rosenbluth.
"Por ejemplo, al medir pobreza por medio de la
canasta, se observa una disminución importante en América Latina en los últimos
20 años. Pero si el mismo período lo analizamos con una medida relativa, ésta
exhibe pocas variaciones. A su vez, mediciones que consideran umbrales
exigentes suelen imprimir mayor presión sobre la gestión pública que aquellas
centradas sólo en detectar miseria extrema", agrega.
Por eso es tan importante avanzar hacia mediciones
multidimensionales, que crucen los criterios objetivos con los relativos. Y
sobre todo, que incluyan las variables subjetivas, que si bien son las más
difíciles de calcular, son imprescindibles para comprender el fenómeno en toda
su expresión. Sólo así se podrá actuar efectivamente desde el Estado.
"La realidad de la pobreza no puede ni debe
ser estudiada sólo a través de métodos cuantitativos. Es prioritario que los
gobiernos empiecen a desarrollar una agenda de estudios cualitativos, que
aporten a una comprensión integral, holística y de mayor complejidad a la
vivencia de la miseria en las sociedades del siglo XXI. No se trata de
sustituir un método por otro, sino de complementar", concluye Rosenbluth.
Fuente: Infobae
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