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martes, 15 de junio de 2010

Apenas el 7% de los jubilados tiene ingresos que le permiten financiar su consumo

Si se toma como referencia la canasta básica de consumo de un jubilado que elaboró la Defensoría de la Tercera Edad, se podría concluir que sólo el 7% de los jubilados estaría en condiciones de costearla.
Ese es el porcentaje de pasivos -tanto jubilados como pensionados- que cobra mensualmente más de 2.000 pesos de haber. Son una porción muy pequeña del total, si se tiene en cuenta que hay 6,4 millones de jubilados y pensionados.
De allí resulta que sólo 400 mil tienen un haber que supera el valor de la canasta de referencia. Mientras que los restantes 6 millones está por debajo de esa línea; representan el 93% del total. La realidad es que la gran mayoría no logra cubrir esa canasta, que equivale a algo más de dos jubilaciones mínimas, fijadas actualmente en 895 pesos.
El 76% del total de los jubilados gana la mínima, como resultado de una política de aumentos a las escalas inferiores en detrimento de las más altos, lo que fue achatando la pirámide de ingresos. De todos modos, es probable que una buena parte de hogares de jubilados cuente con dos ingresos mínimos (uno por cada cónyuge), lo que les permitiría acercarse al menos a la canasta sumando las dos jubilaciones o pensiones.
Fuente: Diario Clarin

La jubilación mínima cubre sólo la mitad de una canasta básica

Fue calculada en $2.063,45, mientras que el haber es de 895 pesos mensuales.
Los aumentos de precios que sufre el bolsillo de cualquier consumidor afectan de modo más contundente a la economía de los adultos mayores, ya que está compuesta básicamente por consumos de primera necesidad.
El Ombudsman de la Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, realizó un relevamiento de los gastos que requiere para vivir un jubilado o un pensionado. Este estudio concluyó que una “canasta básica del jubilado” alcanza un costo de 2063, 45 pesos. Y, tal como reveló Clarín el domingo último, el 76% -casi 5 millones- de los jubilados y pensionados cobran por mes el haber mínimo de $ 895 o aún menos.
En los casos que los beneficiarios cuenten con la cobertura de PAMI, se le abona un “plus” de $ 45, alcanzando la suma de 940,15 pesos. En tanto, las pensiones no contributivas -más de 900.000- promedian los $ 780 mensuales.
En su relevamiento, Semino repasó los gastos habituales de una persona mayor. Lo hizo teniendo en cuenta gastos mínimos indispensables y dejando de lado cualquier tipo de “gasto superfluo” como festejos, el cuidado y alimento de una mascota, el uso de Internet, vacaciones, regalos, gastos extras de salud o dietas especiales.
Los valores de alimentos fueron relevados en dos supermercados chinos de las zonas de Monserrat y Mataderos y en un supermercado de la cadena Coto.
Los gastos de viáticos calculados en un mes fueron 5 viajes semanales en colectivo ($ 37,50) y un viaje en remise ($ 40).Respecto de los medicamentos, se realizó un índice promedio sobre la base de consumo de 3 medicamentos diarios, desde diuréticos, distintos tipos de antibióticos, incluso hasta Viagra.
En el cálculo de alimentos se estimó, por ejemplo, el consumo en un mes de una caja de ravioles frescos, un paquete de azúcar, 2 kg. de papas, 1 kg. de cebolla, 3 latas de tomates y 2 kg. de carne. Para evaluar la inclusión de los mismos, se tuvo en cuenta una dieta normocalórica de 2000 calorías por día.
En el caso de los servicios públicos, para calcular el valor de la canasta se estimó un gasto de $ 20 en agua, $ 40 de gas, $ 60 de luz y $ 70 de teléfono, importes lógicos en personas que están bastante tiempo en su casa y que no salen a trabajar. Amén de las oportunidades en que el cuidado de menores lo realizan en su propia casa, con el consecuente gasto en luz, gas y teléfono.
El relevamiento dejó de lado actividades de recreación salvo una salida mensual a comer afuera (ir a una pizzería una vez por mes a $ 30) o el pago de la cuota de un centro de jubilados ($ 5).
En el caso de la vivienda, se incluyó un gasto de $ 400 para expensas o para el alquiler de un departamento o pensión. Claramente, en muchos casos este valores no alcanza a cubrir ni la mitad del costo de un alquiler.
Para Semino, “definir una canasta básica tiene que ver con algo que no se refleja en los índices oficiales en la Argentina”.
El abogado especialista indicó que “hemos tratado de ceñirnos en extremo en la necesidad relacionada con la subsistencia”. Y añadió que hoy en día el valor de las jubilaciones y pensiones “es un reflejo de una consideración social extendida y aceptada desde el Estado donde se asimila vejez con pobreza”. Con este trabajo “queremos poner el tema sobre superficie, establecer que lo que hoy se cobra tiene que ver con la necesidad de caja que tiene el Estado pero no con la necesidad que tiene el jubilado”, aseguró el Ombudsman de la Tercera Edad. La canasta básica del jubilado pretende “entablar una discusión nueva, desde nuestra metodología”, según el especialista. Y aseveró: “Si alguien quiere decir que hay que quitar alimentos, (que sólo son) algunos medicamentos los que se pueden comprar y otros no, discutamos desde ahí pero no desde la caja”, finalizó.
Fuente: Diario Clarin

martes, 18 de mayo de 2010

En Bahía no creció la matrícula escolar por la Asignación Universal

A diferencia de los datos oficiales difundidos por la ANSES, que indican que la matrícula escolar creció alrededor del 30%, impulsada por el beneficio de la Asignación Universal por Hijo, en nuestra ciudad la cantidad de alumnos en los establecimientos se habría reducido en un 2%.Así lo indicó el consejero escolar Manuel Mendoza, quien especificó que la matrícula bahiense es de poco más de 55 mil alumnos, sin contar a aquellos estudiantes de las escuelas especiales.“Si hubiera crecido un 30% habría unos 16.500 chicos más en los establecimientos, y eso no ocurrió”, enfatizó Mendoza en diálogo con Frente a Cano.Además, opinó que si los datos fueran correctos, tendrían que haberse construido varias aulas para poder contenerlos, y eso tampoco se dio.