Los "ni-ni", entre los que predominan las mujeres, representan entre el 10 y el 15% de la población juvenil, según informes basados en datos del Indec
Por José Hidalgo Pallares | LA NACION
Cada
vez que la presidenta Cristina Kirchner habla de la "década
ganada", cientos de miles de jóvenes en todo el país deben
preguntarse a qué se refiere. Sucede que, según muestran las
propias cifras oficiales, en los últimos 10 años aumentó el número
de argentinos de 15 a 24 años que no estudian, no trabajan, ni están
buscando un empleo.
Los
"ni-ni", como se conoce a este grupo -compuesto
principalmente por mujeres-, representan actualmente entre el 10 y el
15% de la población juvenil del país, según distintos informes
elaborados a partir de los datos del Instituto Nacional de
Estadística y Censos (Indec). Para la Universidad Católica
Argentina (UCA), el porcentaje es aún mayor. Los analistas resaltan,
además, que esa situación de exclusión se da principalmente entre
los jóvenes de los estratos socioeconómicos más bajos.
Entre
2003 y 2012, según Ernesto Kritz, uno de los directores de
Poliarquía Consultores, el peso de los "ni-ni" en la
franja de 15 a 24 años aumentó de 8 a 10 por ciento. Esta suba,
señaló el experto, se dio pese al crecimiento de la economía, la
mejora en el mercado de trabajo (incluyendo la baja del desempleo
juvenil) y el aumento del presupuesto educativo. De acuerdo con sus
estimaciones, que se basan en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)
del Indec, en 2012 (los datos de 2013 aún no están disponibles) más
de 650.000 jóvenes no estudiaban, no trabajaban ni buscaban empleo.
"El
problema es especialmente serio en los sectores de menores ingresos
-afirma Kritz-. Se nota al analizar el cuartil inferior [el 25% de la
población que menos gana]."
"Allí
la proporción de jóvenes de 15 a 24 años que no estudian no
trabajan ni buscan trabajo es de 15 por ciento, lo que representa un
incremento de casi 4 puntos respecto de 2003", dice Kritz.
Otros
informes son aun más preocupantes. Según el Instituto para el
Desarrollo Social Argentino (Idesa), en el tercer trimestre de 2012
había 850.000 "ni-ni" en el país, es decir, el 13,2% de
los jóvenes de entre 15 y 24 años. Jorge Colina, jefe de
Investigaciones de Idesa, explicó que sus cálculos se basan en la
Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) del Indec, que, a diferencia
de la EPH, no toma en cuenta sólo las principales ciudades del país,
sino también los aglomerados urbanos del interior, donde hay muchos
jóvenes en situación de inactividad. Colina, además, resaltó otro
dato: las dos terceras partes de los "ni-ni" son mujeres,
muchas de las cuales realizan tareas domésticas en sus propios
hogares. Las estimaciones de Kritz excluyen a esas jóvenes.
En
el Ieral (Fundación Mediterránea) analizaron un rango de edad
diferente: personas de 18 a 24 años. Según un informe escrito por
Marcelo Capello y Gerardo García Oro, en el último trimestre de
2012 el 15,3% de los jóvenes en ese rango eran "ni-ni", es
decir, 745.000 personas. Los analistas destacan que, pese a la
expansión económica, "la proporción de jóvenes «ni-ni» fue
incrementándose en el tiempo, pasando de un 13,1% en el año 2003 al
15,3% correspondiente al año 2012".
Por
otro lado, el informe añade que en 2012 los "ni-ni" en la
Argentina representaban el 14,2% de los jóvenes de entre 15 y 29
años, tasa mayor al 7,2% promedio de los países europeos en 2010
(último dato disponible) y al 12,8% de Brasil, pero inferior al
20,4% de México.
Finalmente,
según la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la UCA (la misma
que se utiliza para contrastar los dudosos datos de pobreza que
publica el Indec), en 2012 los "ni-ni" fueron el 17,4% de
los jóvenes de 18 a 24 años. En el estrato socioeconómico más
bajo, casi el 30% de los jóvenes estaba en esa situación.
Los
expertos mencionan varios motivos para el aumento de los "ni-ni".
Marcelo Capello, investigador jefe del Ieral, destacó que en la
Argentina el sector privado viene creando muy pocos empleos (de
hecho, según el Indec, en 2012 la cantidad de empleos privados
registró una leve caída), lo que desalienta la búsqueda de
trabajo.
Colina,
en tanto, señaló que la suba en los costos para contratar (salario
mínimo) y despedir empleados hace que las empresas sean cada vez más
selectivas al contratar personal, lo que complica sobre todo a los
jóvenes, cuya productividad es menor porque no tienen experiencia
previa y, además, no pueden acreditar buenos antecedentes.
Eduardo
Donza, investigador de la UCA y especialista en trabajo y
desigualdad, coincidió en que "los jóvenes son el grupo más
golpeado en el mercado del trabajo", y añadió que, incluso en
los sectores altos, empiezan con modalidades de contratación
precarias. Además, mencionó que cuando el mercado laboral presenta
altos niveles de informalidad, como en la Argentina -donde, según
Donza, el 50% de los trabajadores totales y el 30% de los asalariados
tienen un empleo no registrado- los jóvenes son los que enfrentan la
situación más compleja.
Francisco
Menin, asesor del programa de empleo joven de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), diferenció dos clases de "ni-ni":
"Los que tienen resuelta su situación económica y no
encuentran en el trabajo ni en el estudio algo que los configure como
personas y buscan ese elemento, principalmente, en las redes
sociales. Y los de menores ingresos, cuyo contexto social no promueve
el ingreso en el mundo laboral o éste los rechaza, y la educación
no es para ellos un factor aspiracional. Estos jóvenes están en
riesgo de caer en la delincuencia para cubrir sus necesidades
económicas", dijo.
Kritz,
en tanto, destaca la vulnerabilidad de los "ni-ni": "Con
un nivel educacional tan pobre, que se suma a su falta de experiencia
laboral, estos chicos tienen una bajísima probabilidad de logro en
el mercado de trabajo formal. Esa probabilidad es reducida aun en
relación con los desempleados de la misma edad", asegura.
En
ese contexto, los expertos mencionaron el programa Jóvenes con Más
y Mejor Trabajo, del Ministerio de Trabajo, que busca ayudarlos a
completar su educación secundaria y a insertarse en el mercado
laboral a través de pasantías en empresas, subsidios para
emprendimientos y programas de capacitación.
Sin
embargo, en opinión de Capello, el programa tiene problemas de
escala, porque alcanza apenas a la mitad de los "ni-ni", y
de focalización, porque hay provincias con muchos jóvenes inactivos
donde el programa no ha llegado. Menin añadió que el programa no
siempre tiene financiamiento disponible.
PREVISIONES
Y REALIDAD SOBRE POBREZA Y EMPLEO
Según
el índice de expectativas juveniles, que fue presentado en julio por
la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) y mide la
percepción de los jóvenes sobre la situación actual y futura en
temas como pobreza, corrupción, educación y empleo, el resultado de
la Argentina (65 sobre un máximo de 100) es mayor que el de países
como Brasil (55,9), Colombia (61,4) y México (61,6), pero menor que
el de otros como España (66,3), Venezuela (68,2) y Ecuador (77,3).
El
informe de la OIJ señala que "los datos sugieren que no existe
una relación directa y lineal entre contextos nacionales críticos
-típicamente, situaciones económicas negativas o desfavorables- que
generen de manera automática desesperanza respecto del futuro".
Y menciona como ejemplo el caso de España.
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