Desde 1976 hasta 2001 se necesitaban 45
meses de un joven profesional para comprar un departamento de 60 metros;
actualmente se requieren 74 meses
Por Diego Cabot
| LA NACION
La clase media tiene plata en el bolsillo . Ha sido el gran motor del consumo, uno de los bastiones del modelo económico del kirchnerismo , en los últimos años.
Hay electrodomésticos, celulares y equipos tecnológicos en gran parte de los hogares argentinos de ingresos medios.
Los TV de plasma no paran de venderse y la expansión
del parque de aires acondicionados creció a valores récord. Pero hay una
particularidad: cada vez más los TV y los acondicionadores animan y
refrescan ambientes que son de inquilinos y no de propietarios.
La Argentina de los últimos años
se ha dado un lujo: alejar del horizonte de gran parte de la clase
media el sueño de la casa propia y, en menos medida, del auto 0
kilómetro.
Con los inmuebles la situación es compleja: hay una
generación de jóvenes profesionales que sale a trabajar con una certeza:
si los padres no le tienden un puente hacia la casa propia su esfuerzo
deberá ser mayor que el de sus hermanos, amigos o primos mayores.
Los datos surgen de un trabajo elaborado por el decano
de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT),
Juan José Cruces. Allí, el economista tomó en cuenta el salario de un
joven profesional y midió el poder adquisitivo en metros cuadrados de
departamento.
"Los datos son reveladores -comenta Cruces-. En el
período que va desde 1976 hasta 2001 un joven profesional compraba entre
1,27 y 1,38 metros cuadrados con un sueldo. Ahora, un trabajador con
las mismas condiciones y calificaciones compra 0,81 metros cuadrados. Es
decir, antes necesitaba 45 meses para comprar un departamento de 60
metros y ahora 74 meses."
Con el auto la cuestión cambia según el modelo.
La última mención pública sobre este tema la hizo la
propia presidenta Cristina Kirchner al inaugurar una expansión de la
planta que tiene General Motors en Rosario. "Actualmente se necesitan
8,7 sueldos para comprar un auto 0 kilómetro Corsa Classic", dijo la
Presidenta.
En ese momento, el precio sugerido por le fabricante
Chevrolet para este modelo era de 48.800 pesos, por lo tanto, para
llegar a comprarlo con la cantidad de sueldos que dijo la Presidenta
había que tener un ingreso de 5600 mensuales.
Ahora ese mismo auto cotiza, según informa la
automotriz, 71.790 pesos en su versión más económica, lo que implica una
suba de 47 por ciento.
Desde entonces, los números han cambiado. En 2011,
según datos del Ministerio de Trabajo, el sueldo medio de los
asalariados registrados era de 5640 pesos. Ahora ese indicador, que se
publica en el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del
ministerio que conduce Carlos Tomada, da cuenta de que el sueldo medio
es de 6638 pesos mensuales. La suba fue de 18 por ciento.
Así las cosas, si la Presidenta volviera sobre el tema y
pusiese el ejemplo con el mismo modelo de auto debería corregir la
cantidad de meses. De aquellos 8,7 sueldos se pasó a los 10,8 actuales.
Pese a estos datos, no es tan fácil confeccionar un
indicador basado en el valor de los autos nuevos dado que los modelos,
las promociones de las marcas, las sucesivas nuevas versiones que se
lanzan restan efectividad a la base de comparación.
Mariano Lamothe, economista de Abeceb considera que los
salarios de los trabajadores registrados, en la mayoría de los casos,
le han ganado al precios de los autos. "Hay pocos modelos que siguen el
ritmo de la inflación. En general, los valores de los vehículos siempre
quedan algo abajo de los aumentos salariales", sostiene. Además, dice,
hay cierto tipo de financiamiento para la compra de vehículos nuevos.
"Hay parte de la clase media que puede ahorrar en autos, por ejemplo,
con los planes de ahorro previo que tienen las empresas. Eso los acerca
un poco y los hace más accesibles. La diferencia está en que para los
autos es posible conseguir financiamiento; para las casas es muy
marginal", sostiene Lamothe.
Justamente el financiamiento es otra de las grandes
diferencias con, por ejemplo, la década del noventa. Juan José Cruces
recuerda, y muestra sus gráficos, que durante esos años, puntualmente
entre 1996 y 1997, sobre el 35% de las escrituras traslativas de dominio
que se celebraron en la Ciudad de Buenos Aires se firmó una hipoteca.
Según datos del Colegio de Escribanos porteño, desde 2001 en adelante
ese porcentaje nunca superó el 10 por ciento. El pico fue en 2007, con
alrededor de siete escrituras por cada 100 hipotecas. Actualmente, ese
indicador está en cinco por cada cien.
Camilo Tiscornia, de Castiglioni y Tiscornia Asesores
Económicos, también considera que el financiamiento es, además, una de
las grandes dificultades para llegar a la casa propia. "Hay poco acceso
al crédito y eso se siente. La gente llega a comprar los bienes durables
de menor valor al auto. Pero la casa le queda muy lejos", comenta.
También Tiscornia aporta sus números. "Para comprar un
departamento de tres ambientes en Palermo se necesitan 3,9 años de
ingresos familiares. La cosa está un poco mejor que en 2007, que se
necesitaban cinco años de sueldo, pero mucho peor que en la época de la
convertibilidad, cuando esa relación había bajado a menos de tres años",
explica.
El economista toma como referencia los ingresos
familiares, es decir, un hogar donde trabajen dos personas y que entre
ambas reúnan salarios mensuales por 14.000 pesos. "Claro que este
momento es muy complicado poder sacar esa referencia ya que el mercado
está totalmente complejizado por el mercado cambiario", agrega.
Respecto de los autos, dice, su referencia es el VW Gol. "En los años 90
se necesitaban alrededor de 10.000 dólares para comprar uno. De acuerdo
con los ingresos de ese momento, se necesitaban 0,6 sueldos para
comprarlo. Hoy la relación es similar", dice.
Pero hay un elemento que podría mejorar la relación del
salario con el 0 kilómetro. Sucede que las automotrices tienen su
propia balanza comercial. Es decir, siempre y cuando haya exportaciones
de bienes producidos en la Argentina, pueden importar otros para
venderlos localmente. Para esas compras en el exterior les dan
autorización para hacerse de dólares a la cotización oficial,
actualmente en 5,05 pesos. "Ése es un sector que tiene la posibilidad de
moverse, en algún aspecto, con el dólar oficial. Por lo tanto, podría
mejorar aún más esa relación con el paso de los meses", agrega
Tiscornia.
Generación de inquilinos
La gran dificultad para llegar a la casa propia la
viven los jóvenes profesionales que salen al mercado laboral. Cruces y
Tiscornia coinciden: se está gestando una generación de inquilinos.
"El salario real expresado en una unidad de cuentas
como es un metro cuadrado de departamento es muy interesante porque el
principal componente del patrimonio de una familia es la vivienda. Si
antes se compraba 1,30 metros cuadrados por mes y ahora 0,80, significa
que cada vez las familias acceden a menos patrimonio", comenta un
profesor de la UTDT.
Grafica con un caso familiar: "Yo tengo una hermana más
chica, que orilla los 30 años. Con las mismas herramientas y con la
misma calificación mía ella tiene que trabajar mucho más para poder
comprar lo mismo que yo. No se olvide de que además del consumo de
subsistencia, la vivienda es el principal bien que busca una persona.
Actualmente, el que compra suele ser porque recibió una ayuda de
alguien".
Tiscornia también cuenta lo mimo. "Se gesta una
generación de jóvenes profesionales a los que les cuesta poder acceder a
la casa propia".
Ahora bien, con aumentos de sueldo que en general
duplican a la inflación que publica el Instituto Nacional de Estadística
y Censos (Indec) y que siguen de cerca a la inflación real, ¿por qué se
escapa cada vez más la posibilidad de llegar a la casa propia?
Cruces es determinante: "Lo que sucede es que en los
últimos años el único derecho de propiedad que no se tocó fueron los
inmuebles. Bonos, plazos fijos y todo tipo de ahorro sufrieron durante
las últimas décadas la inestabilidad de la Argentina. En cambio las
escrituras son el único derecho que se respetó", dice.
Siguiendo ese razonamiento, cada vez más son los
ahorristas que beneficiados por una coyuntura favorable ahorran en
ladrillo. "Eso impacta fuertemente en los que quieren un departamento
como bien de uso final. La demanda final está alejada de la compra de
departamentos o inmuebles; los que compran son ahorristas. Si hubiese
dos colas de compradores, una de ellas con los que los van a usar y otra
con los que los usan como un ahorro, la primera estaría prácticamente
vacía", señala el profesor.
Tiscornia también agrega una situación que ha cambiado:
el precio de la construcción. "Hace unos años -dice- había una opción.
Mucha gente pudo comprar un terreno en cuotas, un poco alejado.
Entonces, con el precio de la construcción cercado a los 600 dólares el
metro cuadrado, era mucho más barato construir afuera que comprar a 2000
dólares el metro. Pero esa posibilidad poco a poso se fue
desvaneciendo. Los terrenos subieron mucho, pero además, aumentó el
costo de la construcción", agrega.
Los números de la venta de inmuebles muestra que las
operaciones, al menos en la ciudad de Buenos Aires, se desplomaron el
año pasado 35% respecto del año anterior. Las ventas de autos también
cayeron: en enero se patentaron 5% menos de vehículos que el mismo mes
de 2012.
La casa propia cada vez está más lejos; habrá que
conformarse con el auto. Y mantener las ilusiones. Finalmente, es lo
último que se pierde.

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