El Centro Social Natán, que funciona en Vista Alegre y alberga a distintos barrios de la periferia, puede ser tomado
como punto de referencia: hoy alimenta con viandas a 2.000 personas por mes.
Dora Sensini, su creadora y coordinadora desde hace una década, no duda. La demanda está creciendo a pasos agigantados.
"Realmente nos asusta; tenemos muchos casos", reconoce con crudeza.
La problemática quedó al desnudo la semana pasada, a partir de un informe publicado por "La Nueva Provincia" que revelaba el incremento, notable, en los interesados a sumarse al plan provincial Más Vida, que entrega entre 80 y 100 pesos mensuales a través de tarjetas de débito y leche para niños, embarazadas y madres que amamantan.
Los datos oficiales demuestran que el programa tenía 11.425 inscriptos en 2011; 14.592, en 2012 y podría llegar a 15.292 este año, de concretarse los 700 pedidos de anotaciones recibidos entre diciembre y enero últimos. De todas maneras, las autoridades creen que varias de esas postulaciones podrían ser rechazadas.
Y esa tendencia estadística se confirma en la realidad cotidiana. Representantes de algunas de las múltiples organizaciones intermedias que actúan en silencio, aunque sin pausa, lo ratifican.
Además de Dora, Isaías Jara, presidente de Acción Bahiense Comunitaria (ABC) --institución de raíz evangélica-- admite un aumento.
"Nosotros trabajamos con las iglesias y son ellas las que están en contacto directo con las necesidades barriales. No llevamos los números, pero si uno se guía por la sensación, hay un incremento sostenido desde el año pasado", afirma.
Dora Sensini, su creadora y coordinadora desde hace una década, no duda. La demanda está creciendo a pasos agigantados.
"Realmente nos asusta; tenemos muchos casos", reconoce con crudeza.
La problemática quedó al desnudo la semana pasada, a partir de un informe publicado por "La Nueva Provincia" que revelaba el incremento, notable, en los interesados a sumarse al plan provincial Más Vida, que entrega entre 80 y 100 pesos mensuales a través de tarjetas de débito y leche para niños, embarazadas y madres que amamantan.
Los datos oficiales demuestran que el programa tenía 11.425 inscriptos en 2011; 14.592, en 2012 y podría llegar a 15.292 este año, de concretarse los 700 pedidos de anotaciones recibidos entre diciembre y enero últimos. De todas maneras, las autoridades creen que varias de esas postulaciones podrían ser rechazadas.
Y esa tendencia estadística se confirma en la realidad cotidiana. Representantes de algunas de las múltiples organizaciones intermedias que actúan en silencio, aunque sin pausa, lo ratifican.
Además de Dora, Isaías Jara, presidente de Acción Bahiense Comunitaria (ABC) --institución de raíz evangélica-- admite un aumento.
"Nosotros trabajamos con las iglesias y son ellas las que están en contacto directo con las necesidades barriales. No llevamos los números, pero si uno se guía por la sensación, hay un incremento sostenido desde el año pasado", afirma.
"No es algo desmedido y está lejos de la crisis de 2001, pero ha ido creciendo. Hubo un período donde la gente tenía
otras necesidades, pero hoy, lentamente, vuelve a pedir alimentos", agrega Isaías.
Para Dora no es sensación. "Con respecto a la misma fecha del año pasado, me puedo arriesgar a decir que tenemos el doble de pedidos", observa.
Al igual que Jara, Sensini reconoce que "no estamos como hace diez años, aunque sí se puede decir que se ha ido incrementando la demanda".
"Este año sólo tuve una semana de vacaciones, porque vienen muchos chicos con sus mamás para pedir la copa de leche reforzada. En 2012, para esta época, por poco teníamos que ir a buscar a los chicos para que vengan a merendar, no eran más de 10. Este verano tenemos entre 40 y 50 todas las tardes, lo mismo que teníamos el año pasado, pero en la época escolar. Están los que vienen en cochecitos, con su mamá, hasta los de 10 o 12 años", refiere.
Se percibe que a Dora le angustia contar algunas situaciones límite. "Les damos una copa de leche, nos piden otra y también se las podemos dar, pero cuando algunos chicos reclaman la tercera, lamentablemente, ya no llegamos".
Además de Vista Alegre I y II, Natán, ubicado en Fabián González 2171, atiende a otros sectores carenciados, como Puertas del Sur, el asentamiento Martín Fierro y más sectores densamente poblados de la zona.
En Pacífico al 4300, a modo de "sucursal", utilizan un conteiner y para el traslado de alimentos a la zona del Barrio Maldonado emplean un vehículo utilitario donado por la firma Dow, con una sirena de ambulancia que anuncia su arribo.
Para Dora no es sensación. "Con respecto a la misma fecha del año pasado, me puedo arriesgar a decir que tenemos el doble de pedidos", observa.
Al igual que Jara, Sensini reconoce que "no estamos como hace diez años, aunque sí se puede decir que se ha ido incrementando la demanda".
"Este año sólo tuve una semana de vacaciones, porque vienen muchos chicos con sus mamás para pedir la copa de leche reforzada. En 2012, para esta época, por poco teníamos que ir a buscar a los chicos para que vengan a merendar, no eran más de 10. Este verano tenemos entre 40 y 50 todas las tardes, lo mismo que teníamos el año pasado, pero en la época escolar. Están los que vienen en cochecitos, con su mamá, hasta los de 10 o 12 años", refiere.
Se percibe que a Dora le angustia contar algunas situaciones límite. "Les damos una copa de leche, nos piden otra y también se las podemos dar, pero cuando algunos chicos reclaman la tercera, lamentablemente, ya no llegamos".
Además de Vista Alegre I y II, Natán, ubicado en Fabián González 2171, atiende a otros sectores carenciados, como Puertas del Sur, el asentamiento Martín Fierro y más sectores densamente poblados de la zona.
En Pacífico al 4300, a modo de "sucursal", utilizan un conteiner y para el traslado de alimentos a la zona del Barrio Maldonado emplean un vehículo utilitario donado por la firma Dow, con una sirena de ambulancia que anuncia su arribo.
"Ollas y baldes".
Los sábados son días agitados en el centro, porque se entregan las viandas con comida.
"La gente viene con ollas y hasta baldes que nosotros mismas higienizamos. Se llevan las porciones según la cantidad de integrantes de la familia. Son unas 500 porciones por fin de semana", explica.
Igualmente, la preparación empieza antes. El pelado de la cebolla, la elaboración del puré de tomate, el arroz o el puré y las milanesas de hígado comienzan el viernes. De otra forma no dan los tiempos ni los recursos humanos.
Dora y el resto de los trabajadores barriales reconocen, por otra parte, que existe un incremento de personas foráneas.
Norma Catalá, coordinadora local del programa Más Vida, había confirmado en la nota del fin de semana pasado que se incrementó el número de extranjeros en las solicitudes.
"Es cierto. Nosotros lo notamos en estos barrios, especialmente la llegada de bolivianos. También tenemos tres familias que llegaron del Chaco y una mujer de Rosario", asevera Dora.
Preguntada a qué atribuye esta situación, responde: "Primero se arriesga a venir el hombre, hace dos o tres changas y levanta un rancho de chapa. Le avisa a la familia que está bien y se vienen todos".
Está claro que la distancia no es obstáculo cuando las urgencias apremian.
"Desde el punto de vista local, tenemos gente que viene desde Loma Paraguaya (ubicada a más de tres kilómetros) y hasta un papá que se llega desde White", sostiene.
"La gente viene con ollas y hasta baldes que nosotros mismas higienizamos. Se llevan las porciones según la cantidad de integrantes de la familia. Son unas 500 porciones por fin de semana", explica.
Igualmente, la preparación empieza antes. El pelado de la cebolla, la elaboración del puré de tomate, el arroz o el puré y las milanesas de hígado comienzan el viernes. De otra forma no dan los tiempos ni los recursos humanos.
Dora y el resto de los trabajadores barriales reconocen, por otra parte, que existe un incremento de personas foráneas.
Norma Catalá, coordinadora local del programa Más Vida, había confirmado en la nota del fin de semana pasado que se incrementó el número de extranjeros en las solicitudes.
"Es cierto. Nosotros lo notamos en estos barrios, especialmente la llegada de bolivianos. También tenemos tres familias que llegaron del Chaco y una mujer de Rosario", asevera Dora.
Preguntada a qué atribuye esta situación, responde: "Primero se arriesga a venir el hombre, hace dos o tres changas y levanta un rancho de chapa. Le avisa a la familia que está bien y se vienen todos".
Está claro que la distancia no es obstáculo cuando las urgencias apremian.
"Desde el punto de vista local, tenemos gente que viene desde Loma Paraguaya (ubicada a más de tres kilómetros) y hasta un papá que se llega desde White", sostiene.
Más Vida.
En cuanto a la situación de emergencia que se vive en torno del plan Más Vida --la Provincia no envía la leche tras
haber rescindido el contrato con la distribuidora Covelia y la Municipalidad debió atender la contingencia-- Dora
resalta que las complicaciones también afectan a su entidad.
"Mucha gente que iba a las manzaneras recurre acá, porque no se entera de que la entrega de leche de la Municipalidad se hace en las unidades sanitarias. Y también hay mucha ignorancia, porque no entienden cómo usar la tarjeta de débito que se les da o algunas dicen que les cortaron la cuenta y no entienden por qué".
Natán se sostiene con el encomiable esfuerzo de Dora y otras siete personas (Claudina, Aurelia, Norma, Elizabeth, Juanita, otra Elizabeth y Hugo) y mediante donaciones y campañas de recolección de víveres, además del aporte municipal a través de una tarjeta fija y algo de mercadería.
"Estamos al límite porque hay mucha demanda. No tenemos ninguna empresa que nos provea, salvo el frigorífico Incob y dos panaderías (una de Villa Rosas y otra de la calle Tres de Febrero al 1000), porque también entregamos pan a diario y se necesita. Y ahora, con el comienzo de las clases, viene la demanda de zapatillas y útiles escolares", señala.
Por este acuciante panorama y el inminente inicio del ciclo lectivo, Dora agradece cualquier colaboración.
Hay mucho esfuerzo. Pero también expectativa por la terminación de un amplio salón (de 15x7 metros), destinado a la atención diurna de abuelos y al dictado de computación y otros talleres para los más chicos.
Punto crítico en el sur
"Mucha gente que iba a las manzaneras recurre acá, porque no se entera de que la entrega de leche de la Municipalidad se hace en las unidades sanitarias. Y también hay mucha ignorancia, porque no entienden cómo usar la tarjeta de débito que se les da o algunas dicen que les cortaron la cuenta y no entienden por qué".
Natán se sostiene con el encomiable esfuerzo de Dora y otras siete personas (Claudina, Aurelia, Norma, Elizabeth, Juanita, otra Elizabeth y Hugo) y mediante donaciones y campañas de recolección de víveres, además del aporte municipal a través de una tarjeta fija y algo de mercadería.
"Estamos al límite porque hay mucha demanda. No tenemos ninguna empresa que nos provea, salvo el frigorífico Incob y dos panaderías (una de Villa Rosas y otra de la calle Tres de Febrero al 1000), porque también entregamos pan a diario y se necesita. Y ahora, con el comienzo de las clases, viene la demanda de zapatillas y útiles escolares", señala.
Por este acuciante panorama y el inminente inicio del ciclo lectivo, Dora agradece cualquier colaboración.
Hay mucho esfuerzo. Pero también expectativa por la terminación de un amplio salón (de 15x7 metros), destinado a la atención diurna de abuelos y al dictado de computación y otros talleres para los más chicos.
Punto crítico en el sur
Matías Corvatta es director de la ONG Red de Voluntarios, dedicada desde hace más de una década a realizar
asistencia social en los lugares más vulnerables de Bahía Blanca.
Su visión es alentadora, al menos en lo que a necesidades extremas se refiere, aunque reconoce que hay un sector muy postergado, a la vera de la ruta 3.
Se trata de la ex Villa Caracol, que hoy se conoce como barrio Puertas al Sur, donde sí nota "demanda urgente de alimentos y ropa".
"Ahí trabajamos muy fuerte, porque sí vemos que hay muchas necesidades y que no mejora, porque la gente sigue viviendo igual. Incluso hay muchas organizaciones intermedias que ayudan, que pusieron foco en Puertas al Sur, porque es un barrio chico, aunque con muchas familias numerosas y grandes necesidades", resume.
De todas maneras, Corvatta no pierde el optimismo.
"En el resto, yo veo una mejora leve en las condiciones sociales. Sí observamos otras cuestiones que derivan de la pobreza, como la violencia o las adicciones", afirma.
Red de Voluntarios tiene equipos en casi toda la ciudad y en algunos sectores ofrece programas de instrucción, como el de cine.
Su visión es alentadora, al menos en lo que a necesidades extremas se refiere, aunque reconoce que hay un sector muy postergado, a la vera de la ruta 3.
Se trata de la ex Villa Caracol, que hoy se conoce como barrio Puertas al Sur, donde sí nota "demanda urgente de alimentos y ropa".
"Ahí trabajamos muy fuerte, porque sí vemos que hay muchas necesidades y que no mejora, porque la gente sigue viviendo igual. Incluso hay muchas organizaciones intermedias que ayudan, que pusieron foco en Puertas al Sur, porque es un barrio chico, aunque con muchas familias numerosas y grandes necesidades", resume.
De todas maneras, Corvatta no pierde el optimismo.
"En el resto, yo veo una mejora leve en las condiciones sociales. Sí observamos otras cuestiones que derivan de la pobreza, como la violencia o las adicciones", afirma.
Red de Voluntarios tiene equipos en casi toda la ciudad y en algunos sectores ofrece programas de instrucción, como el de cine.
El redireccionamiento de Cáritas
El incremento de organizaciones sociales que trabajan de manera directa con las necesidades básicas en los barrios
marginales le permitió a Cáritas Arquidiocesana redireccionar su gestión, aunque siempre al servicio de los que menos
tienen.
Así lo reconoce Marina Huentenao, directora de la seccional bahiense, que reúne a 65 Cáritas parroquiales (24 son de Bahía y Punta Alta) de un total de 17 distritos.
"Por suerte hay un montón de gente movilizándose por los barrios. Al constituirse otros grupos, con servicios comprometidos, nos han dado un respiro para trabajar en otras cuestiones, como proyectos solidarios, emprendimientos productivos en conjunto con la UNS y brindar herramientas que sirven para obtener trabajo", indica.
En cuanto a las necesidades básicas y la demanda, sostiene que "fluctúan según la época del año".
"Se complica en el comienzo de clases, porque hay que destinar fondos de la alimentación cotidiana para la compra de útiles y en épocas invernales cambia. Lo cierto es que esa franja es la primera que sufre los efectos de la inflación", opina.
Cáritas no trabaja con estadísticas. "Con que haya una persona con necesidades, el esfuerzo es válido", aclara Marina.
Además de los talleres que fomentan el trabajo, la delegación local cuenta con una granja para jóvenes en vulnerabilidad social --de entre 16 y 24 años de edad--, que está ubicada en Chile al 3500, hoy atiende a 16 chicos y tiene lazos con el Hogar Mamá Margarita, otro eslabón de la cadena de solidaridad.
"No queremos que cuando se hable de pobreza se asocie la palabra con Cáritas, queremos que se hable de redistribuir la riqueza", se esperanza.
Marina, por último, anuncia que Bahía Blanca fue seleccionada para ser la imagen de la campaña anual que organiza la institución a mitad de año, aunque recién en los próximos días se darán a conocer detalles del lema y la folletería.
Así lo reconoce Marina Huentenao, directora de la seccional bahiense, que reúne a 65 Cáritas parroquiales (24 son de Bahía y Punta Alta) de un total de 17 distritos.
"Por suerte hay un montón de gente movilizándose por los barrios. Al constituirse otros grupos, con servicios comprometidos, nos han dado un respiro para trabajar en otras cuestiones, como proyectos solidarios, emprendimientos productivos en conjunto con la UNS y brindar herramientas que sirven para obtener trabajo", indica.
En cuanto a las necesidades básicas y la demanda, sostiene que "fluctúan según la época del año".
"Se complica en el comienzo de clases, porque hay que destinar fondos de la alimentación cotidiana para la compra de útiles y en épocas invernales cambia. Lo cierto es que esa franja es la primera que sufre los efectos de la inflación", opina.
Cáritas no trabaja con estadísticas. "Con que haya una persona con necesidades, el esfuerzo es válido", aclara Marina.
Además de los talleres que fomentan el trabajo, la delegación local cuenta con una granja para jóvenes en vulnerabilidad social --de entre 16 y 24 años de edad--, que está ubicada en Chile al 3500, hoy atiende a 16 chicos y tiene lazos con el Hogar Mamá Margarita, otro eslabón de la cadena de solidaridad.
"No queremos que cuando se hable de pobreza se asocie la palabra con Cáritas, queremos que se hable de redistribuir la riqueza", se esperanza.
Marina, por último, anuncia que Bahía Blanca fue seleccionada para ser la imagen de la campaña anual que organiza la institución a mitad de año, aunque recién en los próximos días se darán a conocer detalles del lema y la folletería.
"Al Estado le conviene que haya pobreza"
Desalentada. Así se percibe a la presidenta de la Fundación Multiplicar, Carolina de la Dehesa, ni bien traza un
panorama sobre la tarea solidaria que desarrolla la entidad desde hace 4 años.
Multiplicar conforma un banco de alimentos que funciona en Yrigoyen 720 y es abastecedor de más de 50 organizaciones sociales y al menos cinco comedores bahienses y regionales, mediante donaciones empresariales.
La firma Molinos colabora con 120 kilos de fideos y Los Grobo entrega unos 100 kilos de harina por mes. Gránix y Molino América hacen aportes ocasionales.
"Yo contacté a todas las empresas, todo el mundo sabe que hay una Fundación que se dedica a reunir alimentos, pero recibo sólo de dos lugares", expresa, con cierto malestar.
Carolina se niega a bajar los brazos, aunque ya no desvía energías hacia donde encontrará puertas cerradas.
"Pasa por un tema de conciencia. La sociedad todavía está dormida, es como remar en un océano", advierte.
De todas maneras, justifica la acción de algunos comerciantes que evitan riesgos legales.
"Sé que los supermercados no donan tranquilos, porque en Argentina no aprueban una ley que apoye a las empresas a donar para que no tengan riesgos judiciales, porque entregan mercadería cerca del límite del vencimiento que puede derivar en alguna acción del receptor.
"En Estados Unidos sí existe esta ley, pero acá el Estado canjea el voto y le conviene que haya pobreza. Yo me guío por la realidad y esa es la triste verdad", argumenta.
Carolina aclara que el vecino bahiense es solidario. "El tema son las empresas".
No obstante, hizo algunas salvedades, como con la Cooperativa y Wal Mart, porque tiene conocimiento de que aportan a la campaña que Naty Petrosino afronta en el noreste argentino.
Sobre su observación en cuanto a la demanda asistencial, asegura que el incremento es concreto y palpable.
"Desde todas las organizaciones me comentan que está muy complicado el tema y también lo está en Villarino y en Viedma. Bahía Blanca tiene un conurbano de pobreza que arranca en Harding Green y termina en Puertas al Sur".
En el mismo sentido, compara que el aporte de la fundación "es mínimo" para las necesidades existentes.
"Yo arranqué con toda la energía, pero la realidad te hace pelota. Y yo estoy transmitiendo la realidad", sentencia.
Multiplicar conforma un banco de alimentos que funciona en Yrigoyen 720 y es abastecedor de más de 50 organizaciones sociales y al menos cinco comedores bahienses y regionales, mediante donaciones empresariales.
La firma Molinos colabora con 120 kilos de fideos y Los Grobo entrega unos 100 kilos de harina por mes. Gránix y Molino América hacen aportes ocasionales.
"Yo contacté a todas las empresas, todo el mundo sabe que hay una Fundación que se dedica a reunir alimentos, pero recibo sólo de dos lugares", expresa, con cierto malestar.
Carolina se niega a bajar los brazos, aunque ya no desvía energías hacia donde encontrará puertas cerradas.
"Pasa por un tema de conciencia. La sociedad todavía está dormida, es como remar en un océano", advierte.
De todas maneras, justifica la acción de algunos comerciantes que evitan riesgos legales.
"Sé que los supermercados no donan tranquilos, porque en Argentina no aprueban una ley que apoye a las empresas a donar para que no tengan riesgos judiciales, porque entregan mercadería cerca del límite del vencimiento que puede derivar en alguna acción del receptor.
"En Estados Unidos sí existe esta ley, pero acá el Estado canjea el voto y le conviene que haya pobreza. Yo me guío por la realidad y esa es la triste verdad", argumenta.
Carolina aclara que el vecino bahiense es solidario. "El tema son las empresas".
No obstante, hizo algunas salvedades, como con la Cooperativa y Wal Mart, porque tiene conocimiento de que aportan a la campaña que Naty Petrosino afronta en el noreste argentino.
Sobre su observación en cuanto a la demanda asistencial, asegura que el incremento es concreto y palpable.
"Desde todas las organizaciones me comentan que está muy complicado el tema y también lo está en Villarino y en Viedma. Bahía Blanca tiene un conurbano de pobreza que arranca en Harding Green y termina en Puertas al Sur".
En el mismo sentido, compara que el aporte de la fundación "es mínimo" para las necesidades existentes.
"Yo arranqué con toda la energía, pero la realidad te hace pelota. Y yo estoy transmitiendo la realidad", sentencia.
Fuente: La Nueva Provincia
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