A fines de marzo, el
INDEC publicó que el aglomerado urbano Bahía Blanca-General Cerri
había tenido una sensible baja en las cifras de pobreza e
indigencia.
El organismo estadístico
difundió que el porcentaje de pobres disminuyó del 23,4% en el
segundo semestre de 2016 a 14,3% en el mismo período de 2017.
Para la indigencia, el
número cayó del 6,5 al 2,8%. En ese momento se generó una polémica
en nuestra ciudad acerca de la veracidad de los datos y, así como el
oficialismo ponderó las cifras, desde otros sectores se advirtió
que se debían tomar con cuidado.
En este último grupo
advertían que el tamaño de la muestra en Bahía-Cerri es muy
reducido y, por ende, el margen de error resulta significativo, punto
que admite el propio INDEC en su página oficial.
Días atrás el ente
difundió los datos desagregados, es decir, detalles más finos del
estudio a nivel local.
“La muestra es muy
pequeña y los errores muestrales son elevados”, subrayó Valentina
Viego, profesora adjunta de la licenciatura en Economía de la UNS e
investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales
del Sur.
De acuerdo con la
docente, la estimación de 39.000 personas bajo la línea de pobreza
en el último trimestre de 2017 tendría un “error estándar”
(medida estadística que indica el grado de variación de la
variable) que lleva a sostener que en ese período la cantidad de
personas viviendo en esa situación de pobreza se ubicaría entre
30.929 y 48.177.
Pero no solo eso. Si el
cálculo se refiere al tercer trimestre de 2016, el desvío estándar
se eleva, sostuvo, lo cual le resta claridad a los marcos de
referencia.
“Un dato muy llamativo
es la abrupta caída de la tasa de indigencia, que pasa de10-15 mil
personas a 3 mil”, agregó.
Esta merma, explicó,
puede deberse a varios factores. Por caso, una subestimación del
valor de la canasta alimentaria, un número insuficiente de casos
estudiados (punto ya señalado), falta de supervisión en el proceso
de toma de datos o todo lo anterior sumado.
Para determinar la
condición de pobreza de un hogar se realiza una comparación entre
los ingresos percibidos y los necesarios para cubrir una canasta
básica que contiene alimentos, vestimenta, educación, salud,
vivienda, transporte, etcétera.
En el caso de la
indigencia los ingresos se comparan solamente con el costo de la
canasta mínima de alimentos que satisface los requisitos calóricos
de una dieta elemental.
Pocas respuestas
Otro ítem a analizar es
que el 47% de quienes contestaron en la Encuesta Permanente de
Hogares en Bahía Blanca no declararon durante el último trimestre
ningún monto de ingreso.
“Si bien es plausible
que algunas personas no perciban ningún ingreso por ser menores de
edad o alguna otra clase de inactividad (ama de casa, estudiante),
llama la atención que más del 30% de personas que viven solas no
han declarado ingresos”, mencionó la docente.
Además, la tasa de no
respuesta en Bahía es mayor al nivel nacional (21% global y 13% en
personas que viven solas).
“Cuando las tasas de no
respuesta son tan elevadas, cualquier consideración puede volver
poco confiables a las proyecciones, especialmente si además
consideramos que el tamaño muestral es reducido”, dijo.
Un problema de magnitudes
La evolución de la
pobreza e indigencia en Bahía-Cerri, consideró la especialista, si
bien coincide con lo registrado a nivel nacional en cuanto a que hubo
una baja, contrasta notablemente en las magnitudes.
“Mientras que en todo
el país bajó unos 5 puntos porcentuales en el período analizado y
la indigencia tuvo una merma de alrededor de 1 punto, en Bahía
Blanca la caída supera ampliamente esos números, lo cual da valores
que parecen inauditos”, añadió Viego.
Y fundamentó: “Solo
transcurrieron 12 meses entre períodos y las condiciones laborales y
de actividad no cambiaron sustancialmente. Además, en tanto las
tasas de pobreza son menores en el aglomerado local que el nacional,
se esperaría que su disminución fuese más lenta, hasta tanto se
alcanza el 'núcleo duro' de la pobreza (pobreza estructural), más
difícil de revertir en el corto plazo”.
Salarios, otro elemento
clave
El jueves último el
INDEC publicó otro informe técnico, donde analiza la evolución de
los salarios. En base a este se construye el denominado Coeficiente
de Variación Salarial, que suele utilizarse en la indexación de
algunos créditos y otras formas contractuales.
“Además, la evolución
de los salarios influye, sin duda, sobre la pobreza, en tanto las
cifras de pobreza que se suelen difundir se basan precisamente en
comparar el valor de la canasta con el ingreso de los hogares”,
continuó Viego.
El informe de salarios no
presenta indicadores por localidad ni región, aclaró, de modo que
sus resultados no se pueden trasladar por completo al ámbito local.
“Sin embargo, sus
cifras no dejan de ser ilustrativas”, dijo la docente y aludió al
gráfico que muestra la evolución de salarios y precios durante 2017
y el primer trimestre de 2018, utilizando siempre guarismos del INDEC
bajo la nueva gestión.
Los resultados, agregó,
permiten comprender por qué las cifras de pobreza disminuyeron en la
segunda mitad de 2017 respecto de los primeros 6 meses.
En ambos períodos los
salarios medios de la economía crecieron algo más que la inflación,
lo cual permitió a los asalariados ganar poder de compra en torno a
2% a lo largo del año pasado.
“De todos modos, la
evolución no fue pareja; los primeros 3 meses de 2017 fueron
desfavorables para el poder de compra del salario, elemento que fue
superado a mediados del año, pero desde fines de 2017 la tendencia
parece revertirse; entre octubre y diciembre de 2017 los salarios
pierden casi 2% de poder de compra y en el primer trimestre de 2018
se acentúa perdiendo 2,7% de la capacidad de compra”, remarcó.
Considerando el horizonte
de 15 meses que va desde inicios de 2017 a marzo de 2018 el saldo es
negativo para los asalariados, expuso.
En ese lapso los precios
aumentaron en promedio 28,8% y, los salarios, 28,3%.
“Este panorama se
traducirá seguramente en aumento de las cifras de pobreza a
indigencia cuando el organismo publique la actualización de las
cifras en julio próximo”, vaticinó.
FUENTE: www.lanueva.com


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