miércoles, 15 de julio de 2015

Agustín Salvia: "Sin inflación y con más niveles de empleo, la pobreza caería 5 o 6 puntos"

Maestro y sociólogo, formado en la Universidad de Buenos Aires, Agustín Salvia es la cara visible del Observatorio de la Deuda Social Argentina (OSDA), la herramienta con que la Universidad Católica Argentina mide el impacto de la pobreza y la indigencia. Cubre el espacio que dejó el Indec cuando rifó su credibilidad al alterar los índices de precios al consumidor, y sus informes revelan los logros limitados de los programas sociales del Gobierno.
En un diálogo con LA NACION, estimó que "si se redujera la inflación y mejorara el empleo, la pobreza caería 5 o 6 puntos", tarea que con políticas de mediano plazo le demandaría por lo menos dos años al futuro gobierno.
-¿Por qué difieren las cifras cuando se mide la pobreza?
-Hay distintos modos para medir la pobreza. Nosotros tomamos el nivel de ingresos destinados al presupuesto familiar. El Indec mide los ingresos individuales de las personas y después los suma: además del presupuesto familiar contabiliza lo que se reserva para el ahorro personal. En nuestra medición, la pobreza viene creciendo desde 2012, pasó del 26,2% al 28,7% y hoy afecta a 11 millones de personas. Pero medimos también la evolución de la Encuesta Permanente de Hogares, que muestra un crecimiento importante: del 15,5% pasó al 20,4%. Lo importante es que la discusión por las cifras no nos impida ver la existencia de ese núcleo duro de pobreza.
-El ministro de Economía, Axel Kicillof, dijo que no medía la pobreza porque era estigmatizante y la Presidenta la ubicó recientemente en un 5 por ciento.
-Creo que tenía mala información. Hubo una utilización errónea de la información disponible.
-¿Los planes sociales no alcanzan para combatir la pobreza?
-Permitieron que una parte importante de la población, entre 12 millones y 15 millones de personas, no cayera en la indigencia, que hoy afecta a dos millones de personas. Pero no son ingresos suficientes para cubrir la canasta básica total, que marca la línea de pobreza.
-¿Cómo influyen la inflación y la falta de empleo en la pobreza?
-Desde 2011 se advierten la falta de creación de empleo y también la inflación. Si no estuviéramos atravesando esta situación, probablemente la pobreza se ubicaría entre el 15% y el 20%, ese núcleo duro difícil de corregir. Es un piso que no pueden perforar ni siquiera los programas sociales.
-Frente al futuro cambio de gobierno, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para llegar a niveles de pobreza más tolerables?
-Habría que encarar esfuerzos inmediatos para bajar la inflación y reactivar el mercado de trabajo. Así las cifras podrían comenzar a bajar. Pero se necesitaría un cambio cualitativo con políticas de mediano plazo, de acá a dos años, para recrear mecanismos de empleo genuino, orientados a la dinámica de los sectores más productivos, con fuertes inversiones en desarrollo urbanístico para los sectores populares, potenciar planes de autoconstrucción de viviendas, entre otras iniciativas.
-¿Así bajaría la pobreza?
-Podrían comenzar a verse los frutos en dos años. Con los esfuerzos inmediatos, la reducción de la inflación y el crecimiento del empleo, podría pensarse en un descenso de la pobreza de entre 5 y 6 puntos y de la tasa de indigencia en dos puntos.
-¿Cuáles son hoy las regiones más afectadas?
-Los niveles de mayor marginalidad se registran en el conurbano, especialmente en el segundo y el tercer cordón, el NEA, el NOA y los suburbios de Rosario, Córdoba y Tucumán.
-Si el 28,7% de pobreza es un promedio, ¿hay índices mayores?
-Son altos los indicadores de exclusión social. El 52,7% de la población urbana presenta al menos alguna carencia en la alimentación, en el acceso a servicios básicos o en la vivienda, entre otras situaciones vulnerables.
Fuente: www.lanacion.com.ar

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