lunes, 18 de agosto de 2014

La economía bahiense ya presenta síntomas de estar en recesión

En Bahía Blanca, el crédito a los privados crece por debajo de la inflación. Las ventas de bienes durables (motos, autos y departamentos) bajan en unidades. También las de los supermercados. Cae el despacho de combustibles. La suma de estos y otros eventos negativos tiene un sólo nombre: recesión, y su negra sombra ya se habría posado sobre la economía bahiense.

Bastan algunos indicadores para corroborarlo: en patentamientos de automóviles, el acumulado de 7 meses del año con respecto al mismo período del año anterior muestra una caída del 25%, según a Dirección Nacional de Registros Automotores, mientras que en motos, la caída llegó al 46%, superando a la media país (33%).

Los planes de construcción de nuevas obras, medidos en autorización de metros cuadros, entre enero y mayo cayeron un 13%, en tanto que el número de escrituras presentó una reducción del 34%.

Otro indicador significativo es la reducción en la venta de combustibles estimada en torno al 4%, amen del número creciente de locales comerciales desocupados en la zona céntricas, algo que se ve con sólo salir a la calle.

“Generalmente, cuando hay caídas importantes en el ingreso, encarecimiento del crédito y pérdida de confianza de la población, los ajustes de gastos primero se observan en consumo de bienes durables (por ejemplo, automóviles, motos, maquinarias, artículos para el hogar e indumentaria)”, alertó el economista jefe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca-Argentina (CREEBBA) Juan Esandi.

Ajuste para todos.

El ajuste del gasto de los consumidores no se limitaría a los productos que no son de primera necesidad. De acuerdo con una firma de auditoría de mercados de renombre nacional, hay señales evidentes de que en Bahía también caen las ventas de los bienes indispensables para la vida, siempre dependiendo del lugar que ocupan en la canasta de consumo familiar al momento de satisfacer las necesidades básicas.

Así, si se consideran comestibles y bebidas tipo delicatessen o asociadas a niveles de altos ingresos, las cifras no arrojan lugar a dudas, con mermas en cantidades que oscilan entre el 10% y el 34% interanual (junio de 2014 versus junio de 2013).

Sobresalen las retracciones en cantidades para el cognac (-34,32%), comidas preparadas congeladas (-23,54%), champagne (-20,61%) y vinos finos (-9,75%).

Pero a juzgar por las cifras del reporte, los alimentos básicos, menos sensibles a las subas de precios, también exhiben una desaceleración en su consumo. Tal es el ejemplo del aceite comestible: en junio de este año se consumieron 170.533 litros en nuestra ciudad, un 9,57% menos con respecto a mayo y un 0,38% menos con relación a doce meses atrás. En arroz, el consumo bahiense llegó a los 74.708 kilos (apenas +1,37% interanual), mientras que en azúcar fue de 192.857 kilos (-2,05% en doce meses).

“Cuando la caída de ventas llega a estos rubros, es una clara señal de retracción generalizada en el consumo de la población”, señala Esandi.

El problema es que esta variable explica más del 70% de todo lo que produce el país en un período determinado (el PBI) con lo cual, un ajuste a la baja en la misma puede acarrear consecuencias de magnitud para el crecimiento y el empleo.

Fuente: La Nueva Provincia

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