Durante julio, el valor de los 25 productos de primera necesidad
recabados en los centros de compras de la Capital se incrementó un 3,26
por ciento respecto al mes anterior. De este modo, la CBA local llegó a
los 1.451 pesos. En lo que va del año, el encarecimiento fue del 18 por
ciento. Para el organismo oficial, la Canasta apenas superó los 688
pesos.
El valor de la palabra oficial, que ya acarreaba cuestionamientos tiempo
atrás, prevaleció en el humor social dado sus argumentos de tinte
económicos, por lo que obtuvo réditos electorales y políticos
indiscutibles e irrebatibles al provenir de la soberanía ciudadana. Sin
embargo, hoy parece que el desgaste propio de una administración que
avanza en sus casi nueve años de conducción consecutiva, comienza a
minar cada vez más la credibilidad de una realidad que distorsiona
banalmente hasta las más optimistas estadísticas que caminan
críticamente en paralelo a las pretensiones gubernamentales.
Justamente, en un período de inestabilidades, donde lo económico resulta el tema obligado de análisis en cualquier ámbito que se imagine, el término devaluación viene a ocupar una descripción, si se quiere, polisémica en el contexto que se abate sobre el país.
Los libretos que se editan desde Balcarce 50 ya no logran contener el descrédito de aquellos que no desean presenciar pasos de una comedia, donde los índices de inflación oficiales logran sacar carcajadas de resignación. Se ha devaluado la confianza en la economía, en su estabilidad, sustentada en cifras irrisorias.
La maquinita de emitir ya no da abasto para satisfacer las ilusiones orientadas a mantener un nivel de consumo alto, que origina asimismo el ascenso del proceso inflacionario, ante el estancamiento de la fuerza productiva nacional. Se ha devaluado, se ha perdido el valor nominal de la moneda que, en su máxima denominación, ha quedado rezagada por efecto de la licuación producida por el encarecimiento de los precios.
Hasta se ha devaluado a las figuras históricas, que pasarán a formar parte del intercambio monetario de los argentinos, por lo que nuevos billetes saldrán al mercado, pero, a pesar de muchos, no dejarán de ser simple papelitos pintados que tratarán de contrastar con el dibujo estadístico que cada vez más se devalúa en la riqueza de su importancia, pero se aprecia aún más en la pauperización de sus mentiras.
Tucumán no escapa al contexto inflacionario, pues, durante el mes de julio, la valorización de la Canasta Básica Alimentaria (CBA, que establece el límite de indigencia tomado en cuenta para categorizar a los individuos) registró un ascenso en el orden del 3,26 por ciento en relación a junio. En tal sentido, vale remarcar que el precio de la CBA tucumana, codificada en razón de 25 productos alimenticios de primera necesidad, se ubicó en los últimos 30 días en los 1.451,46 pesos en comparación con el nivel obtenido durante junio, el cual fue fijado en alrededor de los 1.404,16 pesos. Dicho parámetro resulta un guarismo cercano a los 47,30 pesos de diferencia intermensual.
Cabe recordar que tales mediciones son confeccionadas por EL SIGLO que, mes a mes, realiza un recorrido por los principales centros de compras de la Capital con el objeto de ponderar un esquema promedio en los valores de los artículos aquí analizados. Al destacar el incremento producido desde diciembre de 2011 hasta julio pasado, puede decirse que el mismo se ubicó en un 18,04 por ciento, lo que traducido a expresión dineraria ronda los 211,80 pesos de aumento de la CBA a lo largo de siete meses (pasó de 1.229,66 pesos en diciembre a los descriptos 1.451,46 pesos calculados para julio).
Ahora bien, si la proyección es efectuada en un período anualizado, se obtiene que el ascenso desde julio de 2011 hasta mismo mes del presente año se ubica en el 27,04 por ciento, es decir que el precio de los alimentos tuvo un repunte de 308,92 pesos durante los últimos 12 meses.
Los números reflejados hasta el momento parecen corresponder a un espejo distorsionado si se los compara con los estándares dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en manos del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien no estaría pasando por un buen momento en su cartera, puesto que muchos son los rumores que dan cuenta de una posible renuncia del funcionario. Según los datos emanados por este organismo, el costo de la CBA que una familia tipo compuesta por cuatro personas debió erogar para no caer en la indigencia trepó a la modesta suma de 688,37 pesos, es decir que resulta un 52,57 por ciento más barata que la canasta local. Se estaría hablando de una diferencia radicada en los 763,09 pesos entre la medición gubernamental y la estipulada por este medio.
Es dable mencionar que al momento de proceder al cálculo estimativo de precios, EL SIGLO toma como referencia el listado de productos proporcionado por el propio INDEC, conjuntamente con las fracciones de consumo establecidas teniendo en cuenta la ingesta calórica efectuada por los integrantes de la familia tipo aquí analizada, que también corresponde a información detallada por el instituto estadístico.
En el sube y baja
Este nuevo encarecimiento en la CBA se explica dada la oscilación mayoritaria que manifestó el nivel de precios en torno a los 25 productos puntualizados. De ello se desprende que 11 artículos sufrieron un ascenso en sus valores, nueve registraron un descenso en el precio y cinco mantuvieron iguales índices que los correspondientes a junio.
En este sentido, entre los productos que aumentaron su valor deben citarse a los siguientes: aceite (+18,59%), mermelada (+16,25), jugos (+13,79%), yerba (+10,09%), carnes (+6,26%), galletas dulces (+3,66%).
Mientras que los artículos en los cuales se registró una merma en sus valores, vale mencionar a: arroz (-9,44%), huevos (-5,01%) y fideos (-4,73%).
La inflación oficial mantiene la tendencia mensual y se ubicó en el 0,8%
Según el INDEC, la inflación de julio fue de 0,8% comparada con el mes anterior. Respecto a igual mes del año anterior, la variación fue de 9,9%. El incremento de precios acumulado desde diciembre de 2011 fue de 5,9%.
El alza fue liderada por los alimentos y bebidas (0,6%), sector con mayor incidencia en la canasta. El esparcimiento (1,7%) y el equipamiento y mantenimiento del hogar (1,1%) fueron los rubros que más aumentaron. Los precios de la indumentaria disminuyeron respecto a junio (-0,5%).
No obstante los servicios fueron los que más variaron (1%), su participación en el total es limitada.
Por su parte, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) estimado por el organismo oficial avanzó 1% en julio. Comparado con el mismo mes de 2011, creció 7,5%, mientras que el acumulado desde fin del año pasado fue de 12,8%.. El IPIM mide la evolución de los precios de los productos de origen nacional e importado ofrecidos en el mercado interno. Las subas que más pesaron en el indicador fueron las de los Productos Primarios (0,3%) y de los Productos manufacturados y Energía Eléctrica (1,2%).
Justamente, en un período de inestabilidades, donde lo económico resulta el tema obligado de análisis en cualquier ámbito que se imagine, el término devaluación viene a ocupar una descripción, si se quiere, polisémica en el contexto que se abate sobre el país.
Los libretos que se editan desde Balcarce 50 ya no logran contener el descrédito de aquellos que no desean presenciar pasos de una comedia, donde los índices de inflación oficiales logran sacar carcajadas de resignación. Se ha devaluado la confianza en la economía, en su estabilidad, sustentada en cifras irrisorias.
La maquinita de emitir ya no da abasto para satisfacer las ilusiones orientadas a mantener un nivel de consumo alto, que origina asimismo el ascenso del proceso inflacionario, ante el estancamiento de la fuerza productiva nacional. Se ha devaluado, se ha perdido el valor nominal de la moneda que, en su máxima denominación, ha quedado rezagada por efecto de la licuación producida por el encarecimiento de los precios.
Hasta se ha devaluado a las figuras históricas, que pasarán a formar parte del intercambio monetario de los argentinos, por lo que nuevos billetes saldrán al mercado, pero, a pesar de muchos, no dejarán de ser simple papelitos pintados que tratarán de contrastar con el dibujo estadístico que cada vez más se devalúa en la riqueza de su importancia, pero se aprecia aún más en la pauperización de sus mentiras.
Tucumán no escapa al contexto inflacionario, pues, durante el mes de julio, la valorización de la Canasta Básica Alimentaria (CBA, que establece el límite de indigencia tomado en cuenta para categorizar a los individuos) registró un ascenso en el orden del 3,26 por ciento en relación a junio. En tal sentido, vale remarcar que el precio de la CBA tucumana, codificada en razón de 25 productos alimenticios de primera necesidad, se ubicó en los últimos 30 días en los 1.451,46 pesos en comparación con el nivel obtenido durante junio, el cual fue fijado en alrededor de los 1.404,16 pesos. Dicho parámetro resulta un guarismo cercano a los 47,30 pesos de diferencia intermensual.
Cabe recordar que tales mediciones son confeccionadas por EL SIGLO que, mes a mes, realiza un recorrido por los principales centros de compras de la Capital con el objeto de ponderar un esquema promedio en los valores de los artículos aquí analizados. Al destacar el incremento producido desde diciembre de 2011 hasta julio pasado, puede decirse que el mismo se ubicó en un 18,04 por ciento, lo que traducido a expresión dineraria ronda los 211,80 pesos de aumento de la CBA a lo largo de siete meses (pasó de 1.229,66 pesos en diciembre a los descriptos 1.451,46 pesos calculados para julio).
Ahora bien, si la proyección es efectuada en un período anualizado, se obtiene que el ascenso desde julio de 2011 hasta mismo mes del presente año se ubica en el 27,04 por ciento, es decir que el precio de los alimentos tuvo un repunte de 308,92 pesos durante los últimos 12 meses.
Los números reflejados hasta el momento parecen corresponder a un espejo distorsionado si se los compara con los estándares dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en manos del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien no estaría pasando por un buen momento en su cartera, puesto que muchos son los rumores que dan cuenta de una posible renuncia del funcionario. Según los datos emanados por este organismo, el costo de la CBA que una familia tipo compuesta por cuatro personas debió erogar para no caer en la indigencia trepó a la modesta suma de 688,37 pesos, es decir que resulta un 52,57 por ciento más barata que la canasta local. Se estaría hablando de una diferencia radicada en los 763,09 pesos entre la medición gubernamental y la estipulada por este medio.
Es dable mencionar que al momento de proceder al cálculo estimativo de precios, EL SIGLO toma como referencia el listado de productos proporcionado por el propio INDEC, conjuntamente con las fracciones de consumo establecidas teniendo en cuenta la ingesta calórica efectuada por los integrantes de la familia tipo aquí analizada, que también corresponde a información detallada por el instituto estadístico.
En el sube y baja
Este nuevo encarecimiento en la CBA se explica dada la oscilación mayoritaria que manifestó el nivel de precios en torno a los 25 productos puntualizados. De ello se desprende que 11 artículos sufrieron un ascenso en sus valores, nueve registraron un descenso en el precio y cinco mantuvieron iguales índices que los correspondientes a junio.
En este sentido, entre los productos que aumentaron su valor deben citarse a los siguientes: aceite (+18,59%), mermelada (+16,25), jugos (+13,79%), yerba (+10,09%), carnes (+6,26%), galletas dulces (+3,66%).
Mientras que los artículos en los cuales se registró una merma en sus valores, vale mencionar a: arroz (-9,44%), huevos (-5,01%) y fideos (-4,73%).
La inflación oficial mantiene la tendencia mensual y se ubicó en el 0,8%
Según el INDEC, la inflación de julio fue de 0,8% comparada con el mes anterior. Respecto a igual mes del año anterior, la variación fue de 9,9%. El incremento de precios acumulado desde diciembre de 2011 fue de 5,9%.
El alza fue liderada por los alimentos y bebidas (0,6%), sector con mayor incidencia en la canasta. El esparcimiento (1,7%) y el equipamiento y mantenimiento del hogar (1,1%) fueron los rubros que más aumentaron. Los precios de la indumentaria disminuyeron respecto a junio (-0,5%).
No obstante los servicios fueron los que más variaron (1%), su participación en el total es limitada.
Por su parte, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) estimado por el organismo oficial avanzó 1% en julio. Comparado con el mismo mes de 2011, creció 7,5%, mientras que el acumulado desde fin del año pasado fue de 12,8%.. El IPIM mide la evolución de los precios de los productos de origen nacional e importado ofrecidos en el mercado interno. Las subas que más pesaron en el indicador fueron las de los Productos Primarios (0,3%) y de los Productos manufacturados y Energía Eléctrica (1,2%).
FUENTE: http://www.elsigloweb.com
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