El organismo estatal dice que la canasta básica para una familia tipo
cuesta $ 688,37 mensuales o 23 pesos diarios. Así, por integrante son
casi $ 6 al día para desayunar, almorzar, merendar y cenar.
Seguramente en la mayoría de las casas administran mal el dinero y no saben hacer bien
las compras. Porque, según el INDEC, una familia tipo (un matrimonio
con 2 hijos menores) puede alimentarse con las 4 comidas diarias y
satisfacer los requerimientos proteicos y calóricos con apenas $ 688,37 mensuales o $ 23 por día. Por persona, son casi $ 6 diarios para desayunar almorzar, merendar y cenar y concluir el día con un cafecito.
Esos
alimentos incluyen pan, galletitas, carne, pollo, leche, café, te,
quesos, huevos, dulces, hortalizas, frutas, verduras y bebidas en las
cantidades suficientes para satisfacer, según explica el INDEC, los
requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles según el sexo y la edad de las personas y de los integrantes de la familia.
Conforman la canasta básica alimentaria (CBA) compuesta de los alimentos que respetan los hábitos de consumo de la población.
Las personas y las familias que tienen ingresos para adquirir esa canasta según los valores de la estadística oficial superan la “línea de indigencia”
. Así, por ejemplo, según datos del mes pasado, una familia compuesta
de un matrimonio con 2 hijos menores no es indigente si contó con
ingresos de $ 688,37 o más. Y es indigente si tuvo ingresos menores a
esa cifra.
A partir de esa misma canasta alimentaria se obtiene la canasta básica total (CBT) que se utiliza para medir la pobreza.
El
Instituto Provincial de Estadística (IPEC) de Santa Fe mide la
evolución de los precios al consumidor al margen del INDEC pero no
valoriza las canastas. En cambio, todos los meses publica los precios promedio
de los principales alimentos que sirvieron de base para su medición de
inflación, algo que en el pasado también hacía el INDEC hasta que en
2008 dejó de hacerlo.
Así si alguien se toma el trabajo de
valorizar la canasta alimentaria del INDEC por los precios promedio
relevados por el IPEC para la ciudad de Rosario, a junio, arroja que la CBA es casi un 85% más cara: da $ 1.260 mensuales .
Para
el IPEC santafesino, por ejemplo, en promedio, el kilo de pan flauta de
6 piezas estaba en junio en $ 6,11 y el kilo del pollo entero en $
10,83, valores semejantes a los que pagan los consumidores porteños o
del Gran Buenos Aires. En el caso del INDEC, se desconoce el listado de
precios porque, por considerarlo superfluo o innecesario, la
intervención política de Guillermo Moreno dejó de difundirlo desde
comienzos de 2008.
Un resultado muy similar se obtiene si el valor
de la canasta del INDEC de diciembre de 2006 (un mes antes de la
intervención al área de Precios) se actualiza por la variación de los
precios de los alimentos de las Provincias que miden la inflación en
forma independiente del Instituto Nacional.
Mucho más caro resulta comprar esos mismos alimentos en el sur argentino . Para la Dirección de Estadística de Chubut (que mide los precios en forma autónoma en Trelew-Rawson), a junio pasado, la canasta básica de una familia tipo era de $ 1.933,90 o $ 64,46 diarios
. Una vez que se conozca el dato de julio seguramente superará los $
2.000 mensuales. En diciembre de 2006, esa misma canasta estaba en $
551,40. Entonces, esos alimentos básicos en Chubut eran un 33% más caros
que los registrados por el INDEC–razonable por los mayores precios en
el sur. Ahora, esa brecha saltó al 183% .
Para la Dirección
de Estadísticas y Censos de Tierra del Fuego, en junio en Ushuaia esa
canasta sumaba $ 2.110,87 y en Río Grande $ 2.226,22.
Lo que pasó es que, por la subvaluación o manipulación estadística de los precios
, durante esos 5 años y medio, para el INDEC el valor de la canasta
básica aumentó un 65%. En el mismo lapso, para las mediciones
alternativas la suba fue más del 200 por ciento .
Las demás
Direcciones o Institutos Provinciales no llevan este tipo de mediciones
y algunas de las que si lo hacían – como los gobiernos oficialistas de
Entre Ríos y Chaco y que arrojaban cifras más elevadas que las del
INDEC- por decisión propia o “presiones políticas” dejaron de hacerlo .
Con valores tan divergentes sobre la evolución de los precios, se desprenden conclusiones más que dispares
respecto de los niveles de inflación y de indigencia y la pobreza que
se miden a partir del valor que se asigne a la Canasta Básica
Alimentaria.
Y eso explica por qué con los números del INDEC casi no hay indigentes y hay pocos pobres
. La última estadística oficial de la segunda mitad de 2011 asegura que
solo el 1,7% de la población es indigente y los pobres apenas el 6,5%.
Las mediciones alternativas triplican esas cifras . Mientras continúe la manipulación estadística, la información oficial será cada vez más absurda.
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