martes, 17 de julio de 2012

La precarización golpea al 53% de la fuerza laboral


En la Argentina, la problemática laboral va más allá de la desocupación. Dos informes recientes dan cuenta de que la precariedad en el empleo afecta al grueso de los ocupados. En esta categoría se encuentran no sólo los que están en el mercado informal, sino también quienes cuentan con bajos ingresos o no tienen asegurada la continuidad laboral. Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, al cuarto trimestre de 2011, el 42,5% de los ocupados percibía ingresos inferiores al salario mínimo, establecido en $2.300. En esta situación se encontraban 6,8 millones de personas. Al final de 2011, el 53,6% de la fuerza laboral se desempeñaba en algún tipo de modalidad precaria. Es decir que había 8,8 millones de trabajadores afectados por este problema. Esta magnitud creció 2,3% en 2011. “En esta categoría se agrupan los trabajadores no registrados, los desocupados y los trabajadores familiares sin remuneración, aquellos trabajadores del sector formal contratados por tiempo determinado, como también aquellos que perciben ingresos inferiores al salario mínimo”, señalan.
Según un relevamiento del Barómetro de la Deuda Social de la Argentina, realizado por la Univesidad Católica (UCA), entre 2007 y 2011, el porcentaje de población económicamente activa (PEA) con empleo precario pasó del 37,1% a 34,9% y el subempleo inestable de 7,3% a 11,2%. “La marginalidad laboral afectó principalmente a los integrantes del hogar que no son jefes, los jóvenes y los adultos mayores, los habitantes de villas o asentamientos precarios, los residentes en el Gran Buenos Aires y los que no culminaron los estudios secundarios”, indican. “La mejora observada en 2010-2011 parece haberse debido exclusivamente a una generación de empleo de baja calidad”.
Este relevamiento establece distintas categorías para definir la situación laboral de la población: Empleos plenos de derechos, en los que se observa un cumplimiento de la normativa vigente.
Empleos precarios, en los cuales no se cumple la normativa, pero sí se posee cierta continuidad.
Subempleos inestables, de escasa remuneración y/o alta inestabilidad.
Personas directamente imposibilitadas de conseguir trabajo.
La UCA también indica que la alta rotación entre períodos de empleo y desocupación continúa siendo preocupante. Entre 2007 y 2011, el porcentaje de ciudadanos activos que no tuvo continuidad laboral en el último año se incrementó del 21,7% al 23,5%.
El informe consigna otras desigualdades del mercado laboral. Sólo un 38,9% de las mujeres activas pudieron obtener un empleo pleno mientras que sí lo obtuvieron un 49,2% de los varones. Además, un 41,4% de los jóvenes y un 50,5% de los adultos presentaron empleo pleno, mientras que sólo un 32,6% de los adultos mayores activos accedieron a trabajos de calidad.
Por otra parte, la población económicamente activa en una situación de subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación) se incrementó por las crisis nacional e internacional. Entre 2007 y 2010, pasó de 7,3% a 9% de la PEA. Este escenario se acentuó en 2011, consecuencia de las políticas anticíclicas que convirtieron a desocupados en beneficiarios de planes de empleo, alcanzando el 11,2% de la PEA.
Las dificultades en la creación de empleo no son exclusivas de la Argentina. Un informe de Ecolatina señala que el empleo global creció levemente en los últimos dos años, apenas 1,3% anual. “Este incremento permitió estabilizar la tasa de desempleo mundial en torno al 6%, pero no alcanzó para reducir la desocupación a niveles precrisis”, por lo que la cantidad de desocupados en el mundo ya ronda los 200 millones de personas.

Fuente: www.ieco.clarin.co. 15-07-2012

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