jueves, 18 de noviembre de 2010

Un estudio revela que el 42% de los alumnos bahienses sufrió algún tipo de violencia


Un estudio realizado en las escuelas bahienses revela el alto grado de violencia que existe entre los alumnos y demuestra que la gran mayoría tienen sentimientos de “desesperanza” en relación a su futuro inmediato. Sin embargo, el 70 % confiesa tener “planes de vida” para cuando terminen el ciclo secundario.

En la encuesta, a cargo de la psicóloga y psicopedagoga Guillermina Rizzo, participaron todas las escuelas públicas de la ciudad del nivel secundario, específicamente el último año (ex 3° Polimodal).

La muestra estuvo constituida por casi 300 alumnos, de los cuales el 53% fueron varones. La edad de los alumnos estuvo acorde al año que cursaban, salvo el 18% presentó sobreedad, lo que indicaría que son repitentes o han tenido interrupciones en su historia académica.

Los encargados de realizar las encuestas fueron los alumnos de la Universidad del Salvador con sede en Bahía Blanca, quienes abordaron una división de cada establecimiento seleccionada al azar.

El presente estudio empírico consistió en un estudio exploratorio-descriptivo de los episodios de violencia entre pares escolarizados, la prevalencia de daño psicológico (específicamente autoagresión y suicidio), la relación con la posibilidad de formular un proyecto de vida y la visión que los y las adolescentes tienen de la escuela secundaria.

Respecto del fenómeno violencia se tomaron aquellos ítems ligados a las conductas netamente agresivas, las mismas son las visibles pero contrariamente las menos lascivas. Las que mayor porcentaje obtuvieron fueron: “Me critican por todo lo que hago”, “Hacen gestos de burla o de desprecio hacia mi”, “Me gritan” y “Me insultan”, que rondaron en un 12% las de mayor frecuencia, y un 30% las más moderadas, pues cabe destacar que la violencia escolar tiene como característica fundamental la intensidad y la frecuencia.

En conclusión, en Bahía Blanca dentro de las conductas violentas utilizadas por los alumnos y muchas naturalizadas por ellos mismos como modo de relación serían el insulto, el grito, la burla, el desprecio y la crítica destructiva.

Respecto del daño psicológico y la consecuente conducta autoagresiva, podemos concluir que la cifra ronda en un 16%, lo revelan ítems en los que los adolescentes responden “algunas veces tengo ganas de morirme, la vida en general es una porquería.

Resultó llamativo que la desesperanza es una postura asumida por los adolescente, los porcentajes se repartieron entre un 36% (no) y 64% (si). Esta cifra debe abrir un profundo interrogante para los adultos (familia- escuela) respecto de esta nueva tendencia que se da a nivel país de los “adolescentes descorazonados”.

Respecto del proyecto de vida, de la visión de un futuro al finalizar la escuela secundaria, el 70% tiene un plan para ello, el 54% de los alumnos considera que la escuela los prepara la vida y este valor se incrementa en los alumnos de las 4 escuelas técnicas de la ciudad.

La nota distintiva de la investigación y que considero marca un replanteo a nivel de políticas educativas se puso de manifiesto en que el 70% de los alumnos considera que la escuela debería ser más exigente.

Podemos concluir, y tal como lo revelan todos los estudios a nivel mundial, el fenómeno de la violencia escolar si bien disminuye en el último año del sistema escolar debe ser abordado oportunamente; la historia demuestra que en más de una ocasión culmina en una tragedia (Júnior) o es causal para el inicio del consumo de sustancias entre otras consecuencias negativas. Se da por igual en varones y mujeres pero estas últimas tienen mayor prevalencia de daños psicológicos.

Respecto de las conductas autoagresivas es un fenómeno que crece a nivel nacional y la adolescencia es la franja etaria más vulnerable; dicha problemática no solo afecta al sujeto quien ante un dolor intolerable termina por poniéndole fin quitándose la vida, sino que repercute en la familia, los amigos y la comunidad.

Si bien las cifras y los estudios epidemiológicos ofrecen un diagnóstico y encienden una señal de alerta deben ir más allá del simple recordatorio de los aspectos que como sociedad estamos fracasando y debemos mejorar, sino que debemos construir espacios saludables, de sostén y de calidad educativa en las que los niños y adolescentes crezcan y se desarrollen.

Fuente: www.labrujula24.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario